domingo, 21 de octubre de 2012


Antecedentes históricos de la eutanasia.

L
a civilización griega fue la primera en emplear la palabra euthanasia, paraquienes significaba una buena muerte (tahanatos). La misma era aprobada por el estado, ya que los gobernadores contaban con veneno para todo aquel que deseaba morir, otorgándoles a su vez una autorización oficial: «Quien nodesee vivir debe exponer los motivos al Senado y una vez lo haya recibido, puedequitarse la vida. Si existencia te resulta odiosa, muere; si el destino te es adverso,bebe cicuta. Si la pena te abruma, abandona la vida. Dejad que el infeliz relate sudesgracia, dejad que el magistrado le proporcione el remedio para que él mismopueda ponerle fin». Esto sucedía básicamente en Atenas, Quíos y Massalia.Sin lugar a dudas, que Grecia era una sociedad que aceptaba la eutanasia comopráctica ideada hacia un buen morir, con la finalidad de evitar la mala vida. Sinembargo, esta práctica tiene sus defensores y detractores desde la antigüedad,hasta nuestros días. Por ejemplo, desde épocas muy remotas quienes defendíana la eutanasia eran Sócrates y Platón, 







quienes se aferraban a la idea de que unaenfermedad dolorosa y que llevara a un alto sufrimiento, sería una buena razónpara dejar de vivir. Heródoto era un médico, y profesor de Hipócrates, condenadopor el filósofo en la República por «fomentar las enfermedades e inventar la formade prolongar la muerte» y agrega «por ser maestro y de constituir enfermiza; haencontrado la manera, primero de torturarse a sí mismo, y después al resto del 
mundo». Pese a ello, hay quienes se oponían a esta práctica condenándola, porejemplo grupos como los pitagóricos, aristotélicos y epicúreos.No obstante, Grecia no fue la única que permitía este tipo de práctica. EnRoma, se creía que un enfermo Terminal podía suicidarse porque poseía motivossuficientes y valederos para hacerlo. Por lo que sólo se penalizaba al suicidioilógico y sin relación al padecimiento de una enfermedad.Entonces la ideología romana era que vivir notablemente significaba por lotanto morir de la misma manera. Tal es así que hasta los aristócratas prisionerosse les concedía frecuentemente evitar ser ejecutados mediante la opción delsuicidio. Imaginémoslos a través de las palabras de Séneca el estoico: «Hay unagran diferencia entre un hombre que prolonga su vida o su muerte. Si el cuerpoya no sirve para nada, ¿por qué no debería liberarse al alma atormentada? Quizásería mejor hacerlo un poco antes, ya que cuando llegue ese momento es posibleque no pueda actuar».Este hecho comenzó a girar radicalmente cuando el suicidio es castigado conla negación de una “cristiana sepultura” a la persona que violentaba contra supropio vida. Hecho que tomó su impulso cuando en el mundo occidental dominóla religión cristiana. Si una persona padecía alguna enfermedad y su sufrimiento eramuy intenso, no se podía pensar en la mínima posibilidad de un alivio piadoso.Es por esto que este rechazo llega a marcar influencia en la esfera de la legislacióncivil. Por ejemplo, la víctima era partícipe de un entierro degradante y un posteriorabandono en la vía pública, tras la expropiación de sus bienes. Cabe aclarar queno se realizaban excepciones, aunque haya sido una persona que sufriera unaenfermedad incurable.Según esta posición, las funciones de la Iglesia y del Estado son usurpadas por elsuicida. Tal es así que el suicidio- contrario al quinto mandamiento cristiano, “nomatarás”, fue bien definido hacia el siglo IV por San Agustín, como “detestableu abominable perversidad”. ¿Por qué dice esto? Porque Dios es el que concedela vida y también los sufrimientos, entonces como cristianos la obligación essoportarlos. Y es la Iglesia quien con su poder regla las costumbres y las prácticasde la sociedad. Entonces, estas nociones son en la Edad Media la muestra de todasu dominación.




Sin embargo, este dominio de la Iglesia se fue debilitando como producto deun renovado Interés por el individualismo, hecho que se dio en el Renacimientocambiando la concepción del suicidio, tema en cuestión hasta el momento. Estofavoreció a flexibilizar y complejizar todas aquellas decisiones morales referidas ala vida y la muerte. Desde aquí se comenzó a hablar de una eutanasia voluntaria,como lo hizo Tomás Moro en su obra titulada Utopía, en 1516, donde el autordescribía este hecho con autorización oficial inserto en una sociedad ideal.Por otra parte, Montaigne, también escribió sobre el tema plasmado en cincoensayos y concluyendo en que la eutanasia es una elección personal y racionalbajo algunas circunstancias. Ya que el consideraba que el suicidio era un acto justificado, mientras que en la escala de la naturaleza, el hombre tenga dignidad yhabilidad para valorarse a sí mismo








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